
Versión estenográfica del discurso de Lic. Beatriz Paredes en el 81 aniversario del Partido Revolucionario Institucional del 04 de Marzo de 2010. Auditorio Telmex. Zapopan, Jalisco.
En Jalisco, legendario corazón de la otrora Nueva Galicia. Eje político, cultural y económico del occidente mexicano, en el devenir del tiempo.
Aquí, donde la pluma de Yáñez nos enfrentó a los contrastes, honduras de las “tierras flacas”, geografía reverberante de la “tierra pródiga”; donde el pincel de Orozco, en el Hospicio Cabañas, conmociona nuestra comprensión, hombre en llamas que forja la utopía; donde nació un ex presidente del Comité Ejecutivo Nacional de nuestro partido ahora ausente y al rememorarlo quiero saludar a todos los expresidentes del Comité Ejecutivo Nacional y a nuestra ex presidenta que está entre nosotros.
Muchas gracias señores expresidentes, expresidentas muchas gracias por su presencia
Aquí en Jalisco donde, acorde tras acorde, la música popular nos recuerda que, “Guadalajara en un llano, México en una laguna”.
De todas las latitudes de México venimos aquí a rememorar y proyectar.
El PRI federalista que coordino, celebró su 80 Aniversario en Querétaro, espacio histórico donde se fundó nuestro Partido. Meses después de nuestra conmemoración, los priístas queretanos nos regocijaron con el merecido triunfo que les permitió recuperar la gubernatura.
Ahora, aquí, en Zapopan, o pudiera ser Tlaquepaque, o Puerto Vallarta, o Tonalá, o Lagos de Moreno, o Ciudad Guzmán, o Tepatitlán, o Guadalajara, la Perla Tapatía, aqui venimos los priístas del país a refrendar nuestro reconocimiento y apoyo a nuestros correligionarios jaliscienses, y a la sociedad toda, de este Estado que nos permitió obtener triunfos que nos alientan y nos comprometen.
Es cierto, el avance electoral logrado, significa en Jalisco, y es bueno que lo sepan, compatriotas de otras regiones gobernar municipalmente a casi el 70% de la población, y la multiplicación de nuestra presencia en la Cámara local, y de la Diputación Federal Jalisciense, renuevan la esperanza del priísmo en un horizonte electoral positivo ; sin embargo, y más importante que ello, nos obliga a ejercer buenos gobiernos en el ámbito municipal y una representación legislativa pertinente y constructiva. Confiamos en ustedes, amigas y amigos jaliscienses. Le agradecemos al priísmo todo su esfuerzo, su emoción, dedicación. Los priístas del país aquí lo demostramos, estamos con ustedes.
Compañeras y Compañeros de Partido:
Hay momentos que reclaman alejarse del discurso de circunstancia o acomodo, para abordar, incluso con el riesgo de desatar polémicas y críticas, algunas precisiones que clarifican las definiciones que no han sido suficientemente conocidas. A veces, incluso, en el PRI se ha padecido la pretensión de desdibujar lo que han sido constante, lo que han sido biografías, o registros históricos precisos, para en reinterpretación interesada, distorsionar la comprensión de hechos y procesos, deteriorando, y así, construir las descalificaciones.
También, es cierto, hay etapas de confusión.
En el PRI no tenemos duda alguna en cuanto al papel histórico que a nuestra corriente política corresponde jugar en México, en estos tiempos aciagos.
Precisamente porque un objetivo importante del accionar del Partido, ha sido cuidar la estabilidad democrática del país, dentro del régimen político que hemos venido construyendo los mexicanos a través de décadas, los Senadores y Diputados priístas acudieron el Primero de Diciembre de 2006 a la Sesión Solemne del Congreso de la Unión en la que rindió protesta el Titular del Poder Ejecutivo Federal evitando así una crisis de gobierno. Quién iba a decir, que apenas tres años después, el Partido del Presidente que fue repudiado y calificado de espurio por otra fuerza política, celebraría alianzas con aquellos que han sido los detractores principales de su abanderado, y con quienes no tienen coincidencias programáticas ni en los derechos civiles ni en la visión del desarrollo económico para México.
¿Amnesia sobre los principios y las posiciones programáticas?
Ò, ¿apetito de poder, sin el menor respeto por los ciudadanos?
Ó, simplemente, ambición y oportunismo, y mayor descrédito de la política ante la sociedad.
Ante tal alarde de desmemoria e inconsistencia, estoy cierta de que muchos militantes de las corrientes históricas de las que provienen, estarán ensombrecidos por la duda y el desconcierto. La pretendida fusión entre la derecha y su izquierda antagonista sólo causa confusión
Allá ellos y su embrollo. Lo lamento, por el desprestigio al sistema de partidos y a la credibilidad política que conlleva.
El tiempo dirá quién actuó con veracidad y con razón.
En el PRI tenemos nuestro quehacer. Refrendar la confianza ciudadana, evidenciando que somos una fuerza política capaz de comprender la difícil situación que atraviesa el país, proponer soluciones viables, y ponerlas en práctica, porque en el Partido Revolucionario Institucional, sí sabemos gobernar.
No será la primera vez que toque al Partido enfrentar una encrucijada, en esta Patria nuestra, cuya forja, la verdadera, nunca ha sido fácil.
México atraviesa por una de las etapas más críticas de su historia. El país está sumido en un desarreglo que va desde la economía hasta la política, el orden institucional y, lo más grave, la seguridad nacional.
Tal combinación ha llevado a una severa destrucción del tejido social y a un serio daño de los valores nacionales lo que ha generado una crisis social de grandes dimensiones. El bienestar general de los mexicanos atraviesa un difícil momento y la desigualdad en el reparto de la riqueza es abismal.
No vemos en el panorama nacional ni claridad de rumbo ni experiencia de gobierno. Permítanme hacer con ustedes un balance de la situación por la que atraviesa los Mexicanos. En el año 2000, último de la administración prísta, el país creció 6.6%; el promedio del sexenio de Fox fue de 2.32% y hoy la caída del crecimiento es del orden de -7%.
En cuanto al empleo, baste decir que en el último año de un gobierno priísta, el Instituto Mexicano del Seguro Social reportó un aumento de asegurados –de nuevos empleos‑, del orden de casi 900,000; mientras que en el actual gobierno panista se perdieron, tan sólo en el primer semestre del 2009, 417,000 empleos. La tasa de desempleo en el 2000, todavía, gobernando el PRI, era de 2.2% y hoy es de 6.5%.
En las políticas públicas los gobiernos panistas han premiado la ineficiencia aumentando los sueldos de los altos funcionarios; el gasto corriente en los últimos años se ha incrementado en 140%. En contraste, la inversión física directa ‑infraestructura y obra pública en educación y salud‑ ubicada en 77 mil millones de pesos en el año 2000, disminuyó a 59 mil millones para el 2008.
Los obreros, los campesinos, los maestros, los profesionistas independientes, los empleados de la casi extinta clase media, ven cómo poco a poco y de forma continua se desploma su poder adquisitivo y desaparecen sus expectativas de progreso, sufren además de forma directa el flagelo de la delincuencia y el crimen organizado.
Nos preocupa por cierto, el grado de exposición a que se ha sometido a nuestras Fuerzas Armadas. En el PRI, no olvidamos que nuestros origen es revolucionario y que los mexicanos tenemos un ejercito y fuerza armadas populares que son revolucionarios.
Respeto para a nuestras fuerzas Armadas
Es la ineficacia lo que ha propiciado que tengamos los peores indicadores económicos, y que seamos el país que enfrentó más equivocadamente la crisis, en relación a todos los demás de América Latina. El gobierno reacciona con tardanza y con medidas titubeantes por eso crece la inconformidad e ineficaces, por eso crece la inconformidad con todas sus consecuencias negativas. Este es el resultado de nueve años de gobiernos panistas sin rumbo y sin experiencia. La era de la confusión.
Dijo el Licenciado Ignacio L. Vallarta, ilustre Jalisciense, el 16 de septiembre de 1855, “Basta un examen superficial, una rápida ojeada sobre la presente situación de México, para quedar poseídos de espanto terrible. Nuestra sociedad se disuelve, nuestro edificio político cruje amenazando ruina; las masas son presa del hambre y de la miseria; el pueblo padece; todo mexicano está en expectativa; la inmoralidad ha penetrado hasta la médula de nuestros huesos; gusano roedor carcome nuestro corazón; la consolidación de las instituciones políticas del país pasa ya por asunto de burla; nadie cree a los gobiernos en su impotencia absoluta de hacer la felicidad pública; y de trastorno en trastorno, de pronunciamiento en pronunciamiento, México corre al abismo. Esta es la verdad, esto es lo que vemos, esto lo que sentimos; y si esa verdad es cruel, no debe por esto hacernos desmayar”.
Ahora, en marzo de 2010, estamos como siempre, los priístas, con el pensamiento liberal, y desde aquí le decimos a don Ignacio Vallarta que también estamos decididos a no vamos a desmayar.
La política es la síntesis de la vida social, económica y cultural de una sociedad. Es el esfuerzo del conglomerado por resolver, de manera civilizada, sus contradicciones.
Hoy la política y los políticos en nuestro país estamos profundamente desprestigiados.
Si bien la política en los últimos años, en algunos casos –no en todos‑ ha significado corrupción e ineficiencia, también es cierto que existe una perversa estrategia de presentar a la política, a los partidos y a los actores políticos como la suma de la corrupción, la ineficacia y la irresponsabilidad. Preocupa que esta visión provenga, en ocasiones, de personas de buena fe, o de quienes disponen de información insuficiente.
Hay que dar el debate, y comprender que las descalificaciones generalizadoras no dañan a tal o cual político, a tal o cual Partido, sino acaban por degradar a la democracia. No hay mejor escenario para el crimen organizado que la debilidad de la política.
No hay ambiente más propicio para el predominio de los poderes fácticos que el desorden institucional y la ingobernabilidad. Quizá por eso, algunos apuestan por el desprestigio y fracaso de la política, de los partidos políticos, de los políticos.
Si sumamos a ello el deterioro institucional que ha generado la guerra contra el narcotráfico, podríamos suponer que se trata de una estrategia irresponsable para justificar la criminalización de la protesta social y encubrir el autoritarismo.
¡¡Cuidado!!
Muchas décadas costó al país instaurar un régimen democrático donde los valores y las garantías sociales e individuales prevalezcan, a pesar de las dificultades. A 200 años del inicio de la Independencia y a un Centuria del inicio de la Revolución, debemos afirmar categóricamente que libertades y derechos conquistados por el pueblo de México en ambas epopeyas, no deben ser reversibles, por difíciles y dramáticas que sean las circunstancias.
Revalorar a la política, para enfrentar la crisis, en lugar de denigrarla.
Aquilatar la importancia de los acuerdos y del diálogo, en lugar de dinamitarlos por insolvencia e incumplimiento.
La crítica es un insumo insustituible en épocas difíciles.
Ponderamos opiniones y consejos, coincidencias y cuestionamientos; en tiempos de borrasca, escuchar a quienes opinan diferente, escampa el horizonte, da luz en las decisiones.
Pensar en México, en este México nuevo y distinto que demanda y reclama soluciones, ya no construidas con la óptica del siglo XX, sino con la mirada fresca, deslumbrada, ante la eclosión del siglo XXI. Pensar en México, creer en la creatividad de su sociedad civil, impulsar su protagonismo; confiar en sus nuevas generaciones, aprender de sus nuevos modos y soñar sus sueños.
Pensar en México, creer en México. No obstante las diatribas y las descalificaciones, las pretensiones de descarrilar a cualquier costo, nuestro avance electoral, los priístas somos conscientes de que la resolución de los problemas del país, requiere de franjas básicas de entendimiento entre todos los sectores de la sociedad; de estímulos para la cooperación y el crecimiento de los sectores productivos; de coordinación entre poderes y órdenes de gobierno; de aliento para la esperanza ciudadana. Tenemos estatura y calidad en nuestra valoración del quehacer público.
Porque nos importa el país, por eso hemos rechazado la polarización estéril que envenena la convivencia social. Por eso nunca nos hemos cerrado al diálogo y al debate sobre cualquier tema, con el derecho de sostener nuestras posiciones; pero en un país de más de 103 millones de habitantes, con un sofisticado sistema de gobierno, con fuerzas políticas, económicas y sociales tan diversas, la asertividad y madurez de quienes ostentan poder público, de quienes tienen una representación, parecería indispensable. Que todos asuman su responsabilidad. Encarar la crisis que sacude al país, demanda menor mezquindad y cortoplacismo, y mayor trascendencia y perspectiva.
Los años recientes, en la alternancia, los priístas han demostrado con creces su compromiso con la República.
No por ingenuidad, por patriotismo.
No por oportunismo, por visión de Estado.
Ninguna fuerza política madura y acreditada puede pretender la disolución del país para luego hacerse de los despojos. Muchas veces incomprendidos, y otras, ‑más graves por sus consecuencias, sin la reciprocidad obligada en los acuerdos democráticos, los priístas hemos sabido ejercer una oposición constructiva y digna, pensando en México, y una solidaridad franca con los gobernantes surgidos de nuestras filas. Todo esto, no obstante la confusión prevaleciente, que ha minado, incluso, la construcción democrática de la gobernabilidad.
No nos vamos a detener. Las necesidades del país no cesan, se profundizan. La exigencia de la sociedad mexicana para encontrar soluciones se multiplica día con día. Nuestra claridad y nuestras convicciones están a prueba de provocaciones. Y de traición.
Es indispensable subrayar que el país requiere desplegar la fuerza creativa de sus regiones; el espacio de concertación y acuerdos privilegiado en el ámbito local es el Gobierno estatal, porque somos constitucionalmente una federación con estados libres y soberanos, constituidos legítimamente, y cuyo titular en cada entidad federativa la ejerce el gobierno local. Socavar la fuerza de los gobernadores es un error estratégico pues deriva en el debilitamiento del Pacto Federal y en el deterioro de la vida institucional en un orden de gobierno fundamental para la estabilidad de todo el territorio nacional ¿a quién le hace bien que existan órdenes de gobierno enfrentados? Los gobernadores de los estados emanados de nuestra fuerza política, cuentan con todo el respaldo de su Partido.
Tengo confianza plena en las bancadas de Senadores y Diputados que representan al PRI en el Congreso de la Unión. Estoy segura de que la calidad de sus integrantes y la emoción por México que los inspira, los llevará a seguir legislando con creatividad y vocación democrática para impulsar la recuperación y el desarrollo del país. Los legisladores federales y estatales reflejan el mosaico y la pluralidad interna del Partido y saben del el respeto y el aprecio del sus corrí legionarios los acompaña en su dediciones legislativas
Al saludar a los presidentes municipales del área metropolitana de Jalisco, a nuestro anfitrión en Zapopan y a todos quiénes hicieron un extraordinario esfuerzo para recuperar municipios en esta tierra tapatía, ‑posiciones que en algunos municipios teníamos hasta 15 años sin gobernar, deseo expresar la solidaridad del Partido con quienes ejercen el primer nivel de gobierno en el país. El municipio es la base territorial de nuestro sistema político, es el orden de gobierno más cercano a la ciudadanía, y la célula del tejido social. Los Ayuntamientos de nuestra filiación, cuentan con toda la fuerza del Partido para el desempeño de sus tareas.
Pero, lo más importante, lo indispensable, es solicitar a todos ustedes, compañeras y compañeros dirigentes de todo el país que concurren a nuestro Aniversario, que transmitan el respeto y gratitud de la dirigencia nacional a nuestra militancia de base, a nuestros correligionarios de sectores y organizaciones los que en ejidos y comunidades, en colonias populares y barrios, en sindicatos y grupos de mujeres, en asociaciones de profesionistas, en todas las latitudes del territorio nacional, hacen que nuestra organización, el PRI, sea el Partido político verdaderamente nacional en México, el que tiene cobertura en todos los rincones de nuestra geografía. Con esos priístas, y con el respaldo de millones de ciudadanos, ganamos la mayoría en las elecciones federales del 2009; por esos priístas, por su organización y militancia, porque llevamos candidatos representativos y conocedores de sus entidades, distritos y municipios, y porque la sociedad mexicana quiere respuestas y soluciones a sus problemas ingentes, nos aprestamos a participar y alcanzar la victoria:
Juntos, vamos por la gubernatura del Estado, el Congreso y los Ayuntamientos: en Aguascalientes con Carlos Lozano, Chihuahua con Cesar Duarte, pero como dice el gallo, no por mucho madrugar amanece más temprano, en Oxaca con Ebiel, Quintana Roo, Puebla con Javier Zabala, Sinaloa, en Tamaulipas con Rodolfo Torre Catú, Veracruz con Javier Duarte , en Zacatecas, Miguel Alonso reyes con la alianza con el Partido Verde Ecologista, en Sinaloa, Hidalgo, Tlaxaca y Quinta Roo estaremos atentos al proceso interno que realicen los priístas para respaldar a nuestros candidatos.
Y, juntos, vamos por el Congreso y los Ayuntamientos en Baja California, Chiapas y Yucatán.
Compañeros y Compañeras de Partido:
Parafraseando a Luis Donaldo Colosio: “Haremos de nuestra capacidad de cambio, el mejor argumento para convocar la confianza de los mexicanos…”
Y siguiendo con Donaldo podemos afirmar aquí que los priístas
“Queremos un México fuerte. Queremos un México soberano, un México de libertades. Queremos un México con paz, porque son amplios los cauces de la democracia y la justicia. Hay sitio para todos en el México por el que luchamos afanosamente.”
Seguimos luchando, seguiremos luchando, hasta alcanzar, juntos, con la fuerza del Partido, la victoria; y nuestros actos y nuestras capacidades evidenciarán que la victoria del PRI, será la victoria de México.
¡Viva México!
¡Viva el PRI!